lunes, 26 de mayo de 2014

¿Por qué Orfeo volvió la mirada?

     Sé que todos conocéis y podéis narrar con pelos y señales el mito de Eurídice pero, por si acaso, os lo voy a refrescar:

     Orfeo, del que se dice era hijo de Eagro, rey de Tracia, y de la musa Calíope, se mostraba diestro en el arte de tocar la lira. Estaba casado (no en Santo Matrimonio, pues no existía aún el cristianismo, pero vamos, casado al fin y al cabo) con Eurídice, una musa auloníade (del griego clásico αύλών - aulon, "valle". Se las encontraba en los pastos de valles y montañas), a la cual enamoró con su lira.

     Pues bien, parece ser que hallábase la susodicha Eurídice dando un paseo cuando Aristeo, un pastor no muy amigo de Orfeo, quiso raptarla para, ejem, hacerla suya y eso. En su frenética huida, la joven Eurídice sufrió un trágico accidente: pisó por descuido una víbora, la cual, enrabietada, le asestó un mordisco letal.

     Tras enterarse Orfeo de tal infortunio, comenzó a tocar con su lira tan triste melodía que los dioses, apenados, le aconsejaron descender al Hades en busca de su amada. Convencido el barquero también por sus tristes cadencias, le permitió cruzar el río Aqueronte y, una vez frente a Hades y Perséfone, nuevamente se sirvió de su música para ablandar sus corazones.

     Entonces, prosigue la leyenda, Hades le permitió regresar con Eurídice al mundo de los vivos con una condición: que durante absolutamente todo el viaje él fuera delante de ella, y por nada del mundo (o, más bien, del inframundo) mirase atrás hasta haber llegado a la superficie y los rayos del sol hubieran bañado a la mujer. Y así lo hizo durante todo el trayecto, no volviéndose ni tan si quiera para comprobar que Eurídice estuviera bien tras correr cualquier peligro.

     Una vez hubo regresado Orfeo, presa de la desesperación, se volvió para ver a su amada, con tal mala suerte de que ella aún no había sido completamente bañada por el sol, y se desvaneció al instante, esta vez para siempre.

¿Qué erreflexiones podemos obtener de este mito?

     Es importante cuidar lo que se tiene. Nos cuesta trabajo y dedicación conseguir nuestros bienes, nuestras pertenencias. Conlleva un esfuerzo enamorar a una persona y mantener vivo ese amor día a día, y es lógico que nos preocupemos por mantenerlo. Pero es importante que el miedo a perder algo no nos impida disfrutarlo. No podemos permitir que, por volver la vista atrás como Orfeo, perdamos lo que más queremos (METÁFORA, no tengáis miedo de girar la cabeza).

     Es normal, por ejemplo, sentir celos. Yo siento celos, como todo el mundo. Tenemos miedo de perder a esa persona tan especial para nosotros. Tememos que alguien se de cuenta como hemos hecho nosotros de lo maravillosa que es. Es completamente normal, nos preocupamos por lo que es "nuestro" (entre comillas porque las personas no son posesiones, si deciden irse, se van). Pero ese miedo no puede impedirnos disfrutar de esas personas. Que los celos absurdos, porque muchas veces lo son, no cieguen ese amor, esa afinidad o esa atracción mutua, como queráis llamarlo.

     Este es mi consejo para vosotros. Esta es mi erreflexión de hoy. Cuidad lo que tenéis, pero no os obsesionéis. No permitáis que el miedo a perder algo os impida disfrutar de ello.

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