martes, 27 de mayo de 2014

Os toca erreflexionar.

     Esta noche me siento inspirado, y os invito a erreflexionar un poco acerca de la siguiente historia:

     Carlos está sentado en el metro. Se ha sentado hace un momento, y las puertas del metropolitano están aún abiertas. Apurada, llega una señora de avanzada edad, quien, desafortunadamente, tropieza con el escalón y cae al suelo, golpeándose en la rodilla.

     Carlos rompe a reír estrepitosamente. La señora, indignada, intenta levantarse del suelo ayudándose de las barras para sujetarse. Le lanza una mirada feroz a Carlos.

     "Pero, ¿de qué va este chaval? ¿Qué le hace tanta gracia? ¿No ve que me he hecho daño? Y ni me mira, ¡vaya descaro! Es increíble. ¡Dios! Mi rodilla... Debo de habérmela roto. Maldita sea, no consigo levantarme. Aay, si yo fuera su madre... iba a dejar los morros en el suelo. Manda narices, cómo está la juventud".

     Mientras la señora está distraída en sus pensamientos, un hombre de unos cuarenta y cinco que está sentado un par de asientos más cerca de la puerta que Carlos, en la fila de enfrente, se levanta decidido a ayudarla a levantarse mientras comenta:

     - Hay que ver, esta juventud. No sienten respeto por nada, ni por la autoridad, ni por lo público, ni por las personas mayores. Pero, ¿qué se puede esperar, si ni tan si quiera sienten un mínimo de respeto hacia sus padres? Lo único que les preocupa es ir de botellón, tener dinero fácil para gastar en sabe Dios qué, y que nadie les imponga normas. Pero claro, a la hora de quejarse y exigir, son los primeros. No les importa en absoluto pasar por encima de cualquiera con tal de conseguir lo que quieren. Así va el país, y la que nos espera, porque a cada nueva generación, peor.

     Entre tanto, Carlos, que lleva puestos los cascos y escucha a todo volumen "It's my life", de Bon Jovi, mira hacia la estación sin percatarse de lo que ha ocurrido dentro del subterráneo. En el andén, haciéndole muecas y exagerando la vocalización para hacerse entender sin pronunciar palabra a través de la ventanilla, está Ana, su novia. Han pasado el día juntos, y le ha acompañado a la estación. También se ríe por la broma que se acaban de hacer.

     Es un pequeño relato improvisado, escrito un poco a vuelapluma, pero creo que basta para que tengáis algo sobre lo que pensar. Mi consejo y erreflexión de hoy: no hay que dejarse llevar por las apariencias, y se debe procurar huir de los prejuicios. No todos lo políticos roban, y para nada todos los negros mueren de hambre. En palabras de una tetera:

"Debes aprender, dice la canción,
que antes de juzgar tienes que llegar
hasta el corazón.
Cierto como el sol que nos da calor;
no hay mayor verdad: la belleza está
en el interior".

     Que los convencionalismos no rijan nuestras opiniones. Molestémonos en conocer a las personas antes de enjuiciarlas; Disney nos lo enseñaba de pequeños, no olvidemos tan valiosa lección.

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